Un amor pequeño, de Alejandro Gándara

Desde que conocí personalmente a Alejandro Gándara y leí “Las puertas de la noche”, voy leyendo poco a poco cada uno de los libros que ha publicado, desde que en 1992 ganase el Premio Nadal con el Ciegas Esperanzas (no sería el último premio y desde luego tampoco el primero). Disfruto mucho con su lectura. Creo que logra ese complicado equilibrio entre crear una historia interesante y emplear un estilo de literatura rico y a la vez no recargado.

Un amor pequeño habla de un amor muy grande. Es la historia de Ruy Nieves, un hombre de gran talento e inteligencia que desprecia, y que como consecuencia de eso, ha hecho de todo en la vida y aquello que ha iniciado lo ha abandonado con cierta impaciencia. En un tiempo fue físico, publicó libros y alcanzó cierta fama. Luego, y sin que el lector sepa por qué -aunque lo intuye sin riesgo de equivocarse- todo desapareció. Ahora trabaja en lo que le ofrecen, sin concederse ningún valor. Igualmente es amante desde hace años de una mujer casada, a la que nada pide y de quien no quiere nada. Ruy, con cuarenta y cinco años, no espera nada de la vida. La observa desde la barrera, como si entre ambos hubiera un muro invisible e irrompible, y deja que pase de largo. Un amigo, Zurita, le ofrece liquidar una empresa editorial gallega que está en quiebra, y… Es posible que lo descrito anteriormente sea el punto de partida de la verdadera historia, que se produce desde el primer viaje a La Coruña, y las idas y venidas a Madrid.

Alrededor del protagonista se suceden el resto de los personajes, como una cascada. Gándara logra esbozar un estupendo retrato de cómo son.No todos aparecen con la misma intensidad ni frecuencia, pero todos son necesarios. Cada uno de ellos es un personaje redondo en sus simplezas, complejidades o ambigüedades, comenzando por el propietario de la editorial, Jesús Del Pombo, y sus socios. Siguiendo por “los personajes satélite”, que iluminan determinadas escenas, cortas pero de gran carga emocional, como la hermana de Ruy, el cuñado, o la mujer de Del Pombo. Y por supuesto, está Práxedes, la joven hija del editor, cuyo carácter es fundamental para Ruy en el descubrimiento de quién es realmente. Esta galería de personajes va a poner a prueba no sólo el talento de Ruy como liquidador, sino su propia vida. He leído en alguna crítica que no todos los personajes están igualmente bien descritos. Jesús Del Pombo y Práxedes destacan del conjunto, frente a otros más tópicos o desvaídos, como los socios de la empresa o Zurita. A mi juicio dan el juego suficiente y no más, y por esa razón están construidos en su justa medida. Quizá me falla la amante de Ruy, pero creo que Gándara pone intención al dibujar a una mujer inexpresiva, ya que lanza ese mensaje de ausencia total de aspiraciones de Ruy. Su vida en Madrid es el perfecto reflejo de su relación amorosa. 

Sé que no debería adelantar elementos de la historia. Sin embargo, una de las cosas que más me gustó del libro fue la delicadeza con la que Gándara describe cómo Ruy descubre que se ha enamorado de Práxedes, y cómo, por primera vez en la vida, se deja llevar por esa emoción, sin tener en cuenta la diferencia de edad o el contexto tan complicado en el que se mueven. Sus diálogos son sutiles y tiernos sin caer en la cursilería, y al mismo tiempo, provocadores. Aunque en algún momento pueden deslizarse en la ostentación excesiva de ingenio, no pierden fuerza. Por otro lado, el libro está lleno de reflexiones y frases de corte más ensayístico que nos invitan a dejar de leer y pararnos unos momentos, y de imágenes muy evocadoras. Pero ni lo uno ni lo otro rompe con la velocidad de la lectura.

Las piezas del complicado puzzle acaban encajando perfectamente. Pero cuando el lector se pregunta si ese fin de fiesta no es un tanto almibarado, se encuentra de sopetón con el capitulo final. La proyectada escalada redentora al Almanzor, maravillosamente narrada le da su más profundo significado a la novela. Entonces uno captura la hondura psicológica del protagonista y completa los rasgos de su retrato que Gándara había sugerido de pasada. Con toda la intención.

Vaya, para mí, una auténtica joya.

  2 comments for “Un amor pequeño, de Alejandro Gándara

  1. 5 octubre, 2017 at 1:17 pm

    Qué ganas de leerlo

    • MAF
      9 octubre, 2017 at 11:23 pm

      Te va a encantar ;)

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