El descubrimiento de la lentitud, de Sten Nadolny

Otro libro increíble recomendado por un buen amigo. He de confesar que me costó “entrar en él”, y tuve que insistirle a mi impaciencia. Ahora creo que hay algo de intencionado, que Nadolny quiere invitar al lector a una lectura lenta, llena de matices y detalles. Toda una prueba para los que tendemos a pasar rápidamente por las frases que no nos enganchan, como peces ante un anzuelo.

El descubrimiento de la lentitud habla de un personaje real, John Franklin, que vivió en el siglo XIX. Un niño que supo que no era como el resto. Él era lento. Los lectores incorrectamente asociamos lento con tardo, tonto, corto… John Franklin es lento porque se detiene a observar, a mirar lo que sucede a su alrededor, a darse la oportunidad de comprender cada uno de los pequeños e infinitos detalles que le rodean. Con total voluntad. Ya desde niño sabe que quiere ser marino. Y como no quiere apresurarse, ser como los demás o alejarse de las burlas ajenas, será libre: será marino. Sabemos por los libros de historia que Franklin, además de participar en la batalla de Copenhague o Trafalgar, es conocido por ser el gran explorador del Ártico. Creyó siempre en la existencia del Paso del Noroeste, la ruta marítima que bordea Norteamérica por el norte, atravesando el océano Ártico y conectando el estrecho de Davis y el estrecho de Bering. También sabemos que el Capitán Franklin lo intentó dos veces. De la segunda ya no regresó.

Vuelvo a esa lentitud de Franklin. Nadolny describe con maestría y sutileza esa particularidad. Nos muestra a un Franklin que logra el respeto de la gente que le rodea y, a su modo sosegado y tranquilo, persuade con ese tempo a los hombres a su cargo. De alguna manera muestra que los “rápidos” intentan constantemente cambiar lo poco que conocen del mundo. Y que lo importante es descubrir ese mundo sin mejorarlo, porque el día que se inicia el descubrimiento la percepción a toda escala cambia. Quizá por eso, nos preguntamos cuando leemos la última frase, él quiso por encima de ninguna otra cosa ser explorador. De las cosas, las geografías, y de las personas.

El estilo literario de Nadolny es limpio, sencillo, sin estridencias. Él quiere contar una historia y eso es justo lo que hace. Lo bonito de ese estilo es la creación ingente de imágenes, que nos permite comprender lo no dicho. Por ejemplo, la descripción del terror de Franklin en la batalla de Trafalgar es pura delicia.

Nadolny nos invita a vivir dos experiencias a la vez: el mundo desde la mirada del propio Franklin y el mundo desde una nueva perspectiva de nuestra propia mirada. Levanto la vista del libro y contemplo, durante unos instantes, de otro modo. Sin prisas y disfrutando.

Insisto, maravillosa lectura y maravillosa historia.

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