Cara de pan, de Sara Mesa

La última novela de Sara Mesa, Cara de pan, está protagonizada por Casi y Viejo, una adolescente acosada en el colegio y al que un dia decide no volver, y un hombre de no más de 50 años, dañado de por vida por un pasado truculento del que no puede escapar y que se comporta con  “la misma expresión de asombro y pudor”.

De esta relación mal vista, en la que saltan las alarmas de la pederastia, Mesa construye un relato donde lo público pasa por encima de lo privado, y se plantean cuestiones incomodas en una sociedad acostumbrada a vivir en el prejuicio de lo que generalmente es aceptado y considerado correcto.

Si en Cicatriz (Anagrama, 2015) la autora relataba la relación de dos adultos con sus filias y sus fobias, en Cara de pan son dos tiernos inadaptados los que encuentran en el seto de un parque su paraíso terrenal. En este espacio de libertades, Casi y Viejo crean sus reglas básicas de convivencia y su propia mitología. Viejo es un fan de Nina Simone y de los pájaros, elementos simbólicos con los que la escritora trabaja con destreza y delicadeza.

Con este realismo fronterizo y alegórico, en Cara de pan -mote con el que las compañeras de clase bautizan a Casi- la autora pone sobre el papel temas como el maltrato adolescente, la violencia de las instituciones hacia el individuo, la indefensión del diferente visto como un monstruo o la necesidad del ser humano de mantener un espacio secreto y furtivo en el que fantasear con otra vida, la maduración personal o qué distinto es el mundo cuando se dejan a un lado los prejuicios adultos.

El lector acaba la lectura con una sensación extraña de desasosiego. Una inquietud ante el significado de la realidad que le rodea y que con cierta seguridad sospecha que no logrará comprender nunca.

Si muchos ya han comparado la novela con Lolita, quizá esté más cerca del Frankenstein que rodó en 1931 James Whale. Aquel monstruo de monstruos que, como Nina Simone, la sociedad repelía porque su belleza era de otra espacio, de otro universo, de otra planeta.

PS: Gracias por seguir ahí pese a la poca cuerda que ha tenido este reloj últimamente.  A los Reyes Magos el reloj les ha pedido un mecanismo nuevo que se pare menos… :)

  1 comment for “Cara de pan, de Sara Mesa

  1. Arantza Larraz Albisu
    9 enero, 2019 at 4:31 pm

    Cuando se coloca excesiva carga, los camellos paran con frecuencia. ¡Será cuestión de reducir algo esa carga!
    Gracias por reanudar tu actividad literaria.

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