Ha llegado un nuevo taxi a la ciudad

Me ha venido al pelo. Yo que solía lamentarme (de aquella manera, no se vaya nadie a pensar que me afectaba gravemente) de que en general el taxista pertenecía a un gremio antipático y con más conchas que un galápago, y que con cierta frecuencia no te daba ni las gracias cuando dejabas una propina… Y hete aquí que esta mañana me he topado con un taxista que no sólo era educado y amable, sino que me ha hecho reír mucho con sus anécdotas “en servicio”.  Y eso que sólo lleva un mes. O será precisamente por eso, porque sólo lleva un mes. Así que no puedo por menos que compartirlas aquí y de paso rendirle mi pequeño homenaje, para que no se deje arrastrar por los malos humos del tráfico de Madrid y siga siendo tan simpático.

Como decía, efectivamente Luis (así me ha dicho que se llama), lleva un mes. Y aunque un poco perdido con las calles, sobre todo los primeros días, y un poco agobiado cuando está un poco perdido, le gusta su trabajo. Dice que pasa más de doce horas al día y que en algunos momentos se tiene que bajar del coche para estirar las piernas. También que es más difícil pasar tiempo con sus amigos y familia y que se organiza como puede, que aún es regular. Pero al menos tiene un salario que no está mal. Antes había sido comercial, hasta que se cargaron el departamento (él lo ha pintado más realista con un “hasta que me despidieron. ¡Di que sí, fuera eufemismos!) y entonces empezó la etapa de trabajos precarios y sueldos tirando a indecentes. Hasta hace un mes.

Bueno, a lo que iba, que me despisto. Quiero contarlo tal cual me lo ha contado él, así que pongo en estas líneas sus palabras. “Pues estoy contento, la verdad. No he tenido incidentes graves, e incluso me han tirado los tejos. Un chico. Pero claro, estoy pensando en que igual fue culpa mía, por lo que le dije. Lo que pasó es que el domingo pasado recogí a un chico que venía de la fiesta del Orgullo. Eran como las seis de la mañana y yo llevaba toda la noche trabajando. Durante los fines de semana hago noches, que dejan más dinero. La cosa es que el chico entró en el taxi y me dijo: “Buenos días, o buenas noches, según se mire“ y yo le contesté con cordialidad “pues yo creo que en nuestro caso mejor buenas noches porque aún no nos hemos acostado“, momento en el cual me dirigió una mirada llena de intención y una sonrisa. Y yo me dije, ay Dios, Luis, pero qué has dicho, que se debe de estar pensando que quieres tema, y tú no quieres tema, que tú estás casado con una mujer, y seguro que él no ha ligado en toda la noche y te ve como su última oportunidad, así de repente. La cosa es que no sabía cómo salir de este lío cuando él me dijo que había venido a Madrid a la fiesta porque estaba un poco triste. Le había dejado su novio peruano. Y yo aproveché la ocasión, porque mi mujer es peruana, para aclarar el malentendido y que supiera que yo soy más de mujeres que de hombres. Así que le dije, “Claro, ¡es que el peruano tiene ese temperamento tan apasionado, tan entregado!“ Casi no me dio tiempo a hablarle de mi mujer, el pobre se me puso mustio y se me echó a llorar. En otra ocasión, subió una chica al taxi y nos pusimos a hablar. Me contó que era filipina y yo, que siempre he tenido ganas de ir a Asia y de conocer aquello, Filipinas, Tailandia… le contesté todo animado, “me encantaría conocer las Filipinas“. ¿Cosa del idioma? qué sé yo, pero el caso es que me sugirió si me gustaría quedar algún día a tomar algo. Entonces me di cuenta del error, “¡no, no! si yo me refiero a las Islas Filipinas!“…

También me ha contado un par de anécdotas más y alguna experiencia no tan agradable que prefiero omitir aquí. Y me da pena no ser capaz de poder describir las escenas como me las he imaginado cuando Luis me las estaba contando, porque me encantaría que cuantos leen estas líneas se imaginen la escena y se rían como yo me he reído. Y, si no, como diría Robin en “Sueño de una noche de verano”,

Si nosotros, vanas sombras, te hemos ofendido, piensa nada más esto, y todo estará bien: que te has quedado aquí durmiendo mientras han aparecido esas visiones. Y esta débil y humilde fantasía no tendrá sino la inconsistencia de un sueño, amables espectadores, no nos reprendan; si nos conceden su perdón, nos enmendaremos. Entonces, buenas noches a todos. Denme sus manos, si es que somos amigos, y Robín los recompensará como merecen.

Feliz viernes a todos.

  5 comments for “Ha llegado un nuevo taxi a la ciudad

  1. Pepa
    7 julio, 2017 at 11:03 am

    Feliz viernes a Luis y a ti por traerlo a nuestras vidas

  2. Luismi
    11 julio, 2017 at 10:52 pm

    Que bien escribes, muchas gracias por contarlo tan bien.

    • MAF
      12 julio, 2017 at 2:36 pm

      ¡Gracias a ti por hacer que un camino en taxi sea toda una experiencia divertida! Así que haz el favor de no cambiar…;)

  3. Briceida Angela Mozo Mamani
    11 julio, 2017 at 11:23 pm

    Vaya que los taxistas deben tener miles de anécdotas. …..bravo por eso……

    • MAF
      12 julio, 2017 at 2:37 pm

      ¡Disfruta de las que te toquen! ;) Mil gracias por leerme.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.