2018… un año nuevo

Después del parón navideño en este blog, que empezó en realidad con las comidas y las cenas una semana antes del veinticuatro, me quedé como suele decirse “en blanco” y sin saber muy bien sobre qué escribir. Así que voy a compartir aquí, sin ánimo de aburrir al venerable, qué ideas me vinieron a la cabeza para inaugurar el 2018 y cómo finalmente no me decidí por ninguna.

Primero pensé en qué tienen las Navidades para que en nosotros se instale la urgencia de ver a todos los amigos; hacer listas de personas, con las que no hemos hablado en todo el año, a las que mandarles notas navideñas- a poder ser personalizadas, porque al menos yo no le tengo gran aprecio al típico vídeo lanzado por whatsapp en aluvión-; liquidar los temas pendientes… igual que si se acabara dentro de nosotros algo mucho más íntimo e importante que una página en el calendario. Como si algo muy pequeño muriera… Y sin embargo,- que yo sepa- no rendimos homenaje al año que acaba antes de que suenen las doce campanadas. De nuevo hacemos lo que hacemos normalmente: despedimos el año con las prisas de las uvas y el atragantamiento. Pero, ¿qué se produce en nosotros? incapaz de responder a esta preguntar y para evitar ser superficial me salté al siguiente tema,

regalos navideños absurdos. Empecé a recordar los regalos más inútiles, feos, extravagantes o disparatados. Tenía una lista bastante numerosa. Estaban los pañuelos y corbatas que una tía abuela nos regalaba a mis hermanos y a mí. Por el mal empaquetado y el olor a alcanfor descubrimos que eran suyos y de su marido (que había muerto como veinte años antes). El juego de “cifras y letras” que acabó por los aires porque lo que la persona en cuestión había pedido era una pulsera (y no nos habíamos enterado) o los “amigos invisibles” con presupuesto 15 euros. Hablando con amigos y familia la lista se hacía más y más grande. Sin embargo, me parecía un tema un tanto topicazo para las señaladas fiestas, así que decidí dejarlo para chanza de cena entre amigos, y me centré en libros.

Había leído a Xoan Tallón en su blog que España de los pocos países en los que se presta poca a atención a las editoriales, y los lectores en general sólo se fijan en el contenido del libro. Argumento, personajes, estilo…ese tipo de cosas. Es cierto que para los enganchados a la lectura en papel la experiencia de leer dista mucho entre un papel y otro, una encuadernación y otra, una portada y otra… Yo antes no me fijaba nunca en la editorial, y apenas sí retenía el nombre del autor. Ahora ese dato es tan importante como el libro en sí mismo, no el objeto, sino el tesoro que albergan sus páginas. Y aunque hay dos grandes grupos editoriales que han ido adquiriendo la mayoría de los sellos, también recientemente han surgido otras independientes con su estilo de identidad. Es en éstas en donde más se nota el amor que alguien pone en la edición, consiente del esfuerzo de un escritor, y no tanto en el interés por hacerse rico. Pero no dominaba tanto el tema como para llenar de nombres de pequeñas editoriales estas líneas, así que de nuevo descarté hablar de libros cerrados (eso y que me tengo que llevar bien con todas la editoriales, por si un día se animan a publicarme…;))

Entonces, y sin muchas ideas, volví al inicio de mis letras al recordar la original felicitación navideña que mi maestro y buen amigo, Alejandro Gándara,  me envió y que comparto: 

“Eckhart también vio el infierno. ¿Sabes lo que dijo? Que lo único que arde en el infierno es la parte de ti que no se va de tu vida. Tus recuerdos, tus vínculos, los queman todos allí. Pero no para castigarte: liberan tu alma. De modo que si tienes miedo de morir y te estás resistiendo, verás diablos arrancándote la vida. Pero si estás en paz, los diablos se volverán ángeles que te liberarán de la tierra”.

Así que no deseo Feliz Año 2018, sino que nosotros seamos felices en 2018. O al menos, que construyamos alma, para que cuando dentro de 351 días caigamos en la tentación de la vorágine de las prisas, sea eso, una tentación y no digamos adiós al 2018. Sino sólo hasta la vista.                                          

  2 comments for “2018… un año nuevo

  1. Rodolfo
    5 enero, 2018 at 9:24 am

    Echaba de menos abrir el correo y ver que tenía un mensaje tuyo!! Me ha encantado la reflexión.

    Construyamos almas.

    Feliz año

    • ISP
      14 enero, 2018 at 7:37 pm

      ¡Gracias! Feliz Año para ti también… ;)

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